viernes, mayo 13, 2005

Fraga

Creo que Fraga tiene razón cuando dice que la edad no es impedimento. Con los años quizá se pierdan unas cosas, pero también se ganan otras. Y en democracia, por lo menos teóricamente, se gobierna en equipo. Lo que ya no me parece tan bien es que se perpetúe la gente en el poder. Las excusas que da el propio Fraga en este sentido ya no me parecen tan válidas. No hay nadie imprescindible en el mundo Y si hay problemas en el PP gallego, algo de culpa tendrá él, que lo gobierna. Si a causa de su marcha el PP perdiera las elecciones, tampoco, por lo menos teóricamente, sería tan grave. La oposición sirve para renovar las ideas y los cuadros. Demostrar apego al poder no es buena carta de presentación.
Pero, claro, Fraga no es el único político longevo de España. Hay unos cuantos más y mi opinión es que deberían retirarse todos. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Yo distingo entre autoridad y poder. La autoridad, en mi opinión, consiste en hacer en cada momento lo que se debe hacer, guste o no guste. El poder, en cambio, hace lo que desea, sea justo o injusto. Probablemente, todos o casi todos los políticos intentan actuar de modo correcto, pero las tentaciones y presiones que reciben son muy fuertes. Resistirlas más de ocho años debe de ser francamente complicado. Pero es que aunque el líder las resista, no puede evitar que gran parte de sus colaboradores sucumban. Sería bueno que se limitara el mandato de todos los cargos públicos españoles.

2 comentarios:

María Gómez Bravo dijo...

Gracias por la aportación Vicente. Independientemente de las ideas políticas de cada uno, está claro que no es sano para la política ese gusto por la cartera, en ningún partido.

Pastillero Digital dijo...

En muchos libros de economía y de ciencias políticas se hace referencia a que cualquier partido político que permanezca más de ocho años en el poder tiende a generar corrupción.

Yo estoy de acuerdo con este planteamiento, aunque en España hemos vivido casos en que no han sido necesarios tantos años para llegar a este estado de corrupción.

De todas formas, también hay excepciones y creo que el caso de Galicia es una de ellas. Fraga es uno de los mejores políticos en la historia de nuestro país y si bien es cierto que en algunos entornos se compara negativamente su continuidad en la políca española, con la imagen del anterior Papa Juan Pablo II en los últimos meses de vida, creo que tanto uno como otro son ejemplos increíbles de lucha y en el caso de Fraga, de dedicación política desmedida por una región que debería estar menos olvidada de lo que lo está a ojos del gobierno central.

Un saludo,