martes, agosto 23, 2005

El hombre del piano

El hombre del piano rompió su silencio y comenzó a hablar y con ello se puso de manifiesto que lo que tuvo en vilo a tanta gente no fue la persona, con sus probables problemas, sino la curiosidad por cosas accesorias. El dato incierto que tocaba el piano, quizá puesto en circulación para vender mejor la noticia, coadyuvó a fomentar esa curiosidad.
De hecho, tenía problemas, puesto que iba a suicidarse cuando lo recogió la policía. Terminado el interés por el personaje, le quedará el dato de que su persona despierta menos espectación y que sus problemas lejos de resolverse probablemente tiendan a acrecentarse, pues ahora se habla de pasarle al cobro la factura del hospital.
Nuestra sociedad deplora el suicidio, a sabiendas de que no lo puede impedir, pero a veces genera situaciones que técnicamente no tienen otra salida. Hay gente que a pesar de no tener salida se empeña en vivir y lo consigue, muchas veces sin ayuda de ningún tipo.

2 comentarios:

Carmen dijo...

Yo no creo que existan situaciones que no tengan otra salida más que el suicidio, aunque sí entiendo que muchas personas en un mal momento piensen en ello, a veces hay que pasarlo demasiado mal en la vida, y no siempre hay ganas, pero sí se puede (o eso quiero pensar...).
Un saludo!!!

Vicente Torres dijo...

Carmen:
Yo conozco a quien se ha encontrado con todas las puertas cerradas, y si ha llamado a alguna, le han traicionado, una situación sin salida, y sólo a base de tesón y después de muchos años, ha logrado ver algo de luz.