viernes, abril 08, 2005

Cajas de Ahorros y Empresas

Una Caja de Ahorros ha tomado un paquete importante de acciones en una gran empresa española. Estas cosas son muy frecuentes en nuestro país. Pero la cuestión es que las Cajas están muy politizadas y con estas actividades trasladan la politización a las empresas. La politización de las empresas también añade problemas a sus trabajadores.Por otro lado, el hecho de que haya un núcleo duro de accionistas no beneficia a los pequeños. Lo que hace el núcleo duro es retirar sus acciones del mercado, con lo cual lo distorsiona. El hecho de que cierto número de acciones no estén a la venta proporciona estabilidad, pero eso no significa que el pequeño accionista pueda estar tranquilo. La entidad poseedora de esas acciones puede cambiar de criterio en cualquier momento y venderlas. Si ocurre, el último en enterarse es el pequeño. Del resultado de la venta puede ocurrir una gran oscilación en bolsa o que la empresa cambie su planteamiento.Un pequeño accionista que pase mucho tiempo pendiente de la bolsa puede aprender a sobrevivir entre los grandes. Pero si no tiene ese tiempo o no le gusta la bolsa y trata de agarrarse a hechos fiables está perdido. Depende única y exclusivamente de la fortuna. Alguien que compra unas acciones porque en el núcleo duro de esa empresa hay otra que le inspira confianza o una Caja de Ahorros puede llevarse la sorpresa de que al cabo de un tiempo sus acciones bajen hasta límites insospechados y que resulte que ha estado mal gesionada. Es decir, en lo último que piensan los políticos cuando hacen movimientos con las Cajas es en los pequeños accionistas.

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