miércoles, diciembre 21, 2005

Rafael Simancas

Creo que la intención de desgastar al adversario político a veces es excesiva. Se ha descubierto que Rafael Simancas ha vendido por 468 000 euros un adosado que había comprado por menos de 150 000, en Boadilla del Monte. Evidentemente, él no tiene la culpa de ese aumento de valor de su antigua propiedad. De hecho, puede pensarse que si ha vendido es porque piensa la urbanización que se proyecta en un encinar de esa población, posible causa de la subida de precio de la vivienda en esa población, finalmente no se lleve a cabo y ello motive que vuelvan a bajar los precios. En el caso de que hubiera mantenido la propiedad y la citada urbanización acabe construyéndose, la plusvalía hubiera sido mayor.
Digamos que Simancas ha preferido pájaro en mano que ciento volando. Se ha hecho cuenta de que le ha tocado la lotería. El hecho de que no haya liquidado los impuestos a tiempo es menos grave de lo que parece. Si los organismos recaudadores funcionan con eficiciencia no hay problema en que los deudores olviden su deber.
Todos recordamos los casos de políticos de partidos de derecha e izquierda que no tenían dinero para comprarse un traje o que presumían de tener un coche de segunda mano y que ahora viven en mansiones lujosas.
Las sospechas sobre los enriquecimientos de algunos políticos, diputados o concejales, son generalizadas y la clase política todavía no ha podido impedir que proliferen. Los políticos mismos incitan a pensar mal, en este aspecto, de sus rivales.
Con su ansia desesperada por lograr el poder o mantenerlo, dan a entender que tal vez no sean vanas las citadas sospechas.

Rafa Marí:

Aquí, en la Comunidad Valenciana, muchos periodistas le dan caña al gobierno de Camps. Leo a diario la prensa catalana y echo en falta un talante crítico similar con Maragall o Carod-Rovira, ambos envueltos en una bandera que los blinda. El manto de la Patria protege a los que mandan de la insolencia ajena.

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2 comentarios:

Zuriñe Vázquez dijo...

El ladrillo todo lo ensucia, da igual la política que se pretenda defender. Ese es el gran dictador hoy en día. Abrazo navideño

Anónimo dijo...

Hola Vicente, Zenia desde:

http://imaginados.blogia.com

Las posiciones acríticas siempre resultan más cómodas y un comodín a la vez.
¡Feliz navidad¡