martes, febrero 07, 2006

Cuba, hoy

Dedicado a Gaiar, que tuvo que salir de Cuba

Una amiga limeña, Marisol, ha pasado unos días de vacaciones en Cuba. Otros van a Cuba a lo que van y no les preocupa lo que pueda ocurrir en el lugar en que hacen turismo. Marisol es de las personas que se interesan por lo que ocurre a su alrededor. Tiene los pies en el suelo y sabe que no puede cambiar el mundo. Eso no significa que se tenga que desentender de todo y que no tenga que intentar nada. En Cuba ha preguntado a la gente. Siempre las mismas preguntas, para cotejar luego las respuestas de todos. Ha recibido respuestas. En voz baja, por temor a eso tan infame que es la delación, que los politicos decentes tratan de erradicar y los ruines fomentan. Implicarse en lo que ocurre significa que si las respuestas recibidas denotan tristeza y desesperanza, se anota eso mismo. Como dato curioso, se puede añadir que cubanos y cubanas se acercaban
al grupo familiar de Marisol, marido e hijos, a ofrecer con todo desparpajo y en presencia de los demás, sus servicios sexuales. Interpretar las cosas de modo que encajen en nuestras convicciones ideológicas es una crueldad con la gente que sufre, porque está en la cárcel por motivos políticos, porque está separada de su familia, porque ha tenido que salir de la isla. Las dictaduras son crueles por definición y la única esperanza que admiten es que se terminen. La democracia, por sí misma, no soluciona nada, pero es una herramienta que permite caminar hacia la perfección. Estados Unidos, para Fidel, no es más que una coartada. Creo que el mejor modo de ayudar a Cuba ahora mismo consiste en ayudar a la reconciliación entre los cubanos enfrentados, para que cuando se acabe la dictadura sea más fácil recomenzar.
También en Periodista Digital





















1 comentario:

Gaiar dijo...

Gracias Vicente, tambien a Marisol, quien me trajo recuerdos, vivencias y nostalgia.