viernes, noviembre 17, 2006

Judas

De entre los personajes de la Última Cena hay uno que nos resulta familiar. Se trata, como es fácil deducir, de Judas Iscariote. A menudo nos tropezamos con gente como él. Quien haga un repaso de las personas que conoce que en una situación semejante actuarían exactamente igual que él hizo en la ocasión señalada, lo más probable es que vea obligado a reconocer que la cantidad es abrumadoramente grande. Una cosa que no encaja, no obstante, en el personaje bíblico en relación con sus émulos, actuales y de siempre, es que se arrepintiera y acabara por colgarse de un árbol. Muy al contrario, lo que suelen hacer éstos es ir corriendo a poner a buen recaudo su "premio", que, por supuesto, no piensan compartir con nadie. Y está bien que sea así, porque con sólo que se ahorcara la décima parte de los judas que pululan por el mundo, la vida sería un asco, dado el espectáculo cotidiano que se generaría. Y todos han comenzado desde bien jovencitos a comportarse de este modo, con lo cual no suelen sorprender.
Diferente es el caso de los demás participantes la Última Cena, cuyo parangón es difícil, o imposible, de encontrar en la vida ordinaria y hay que recurrir a la historia o la literatura para encontrar personajes con alguna capacidad de aproximación hacia ellos. De donde viene a resultar que es precisamente Judas quien da verosimilitud a ese sagrado episodio.


Las tribulaciones de la RAE

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2 comentarios:

Gaiar dijo...

Y la proporcion Vicente, no hablas de la proporcion...

Anónimo dijo...

Saludos Vicente. ¡Judas¡, què feo personaje. Detesto la traiciòn, el comportamiento solapado, la falta de transparencia...
Interesante tu reflexiòn. (Zenia)

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