sábado, noviembre 04, 2006

Batasuna, urbanismo y Fidel Castro

La lectura del artículo de hoy de Juan José Millás que, como es habitual, se lee placenteramente, me ha dejado al final una sensación de desasosiego. Batasuna, el urbanismo y la salud de Fidel Castro son cosas diferentes y no comparables entre sí. Millás los ha unido todos y con las tres cuestiones ha trenzado un artículo que creo literariamente meritorio, con el pero de que se le adivina la intención de influir en el lector, tratando de inclinarle a que vea de modo favorable la negociación con los asesinos. Pero, ¿cómo puede el gobierno de una nación rebajarse a negociar con una banda de asesinos cuya palabra es dudosa y su mentecatez cierta y rotunda? Todos queremos que ETA desaparezca y estaríamos dispuestos a sacrificar mucho para ese fin. El problema es que en la supuesta negociación el interlocutor ni es ni puede ser válido. El argumento de más peso que se ha dado es que Aznar también lo hizo. Pero si se le reprochan a Aznar ciertas equivocaciones ¿por qué no se cuenta la citada negociación como una de ellas? Y bastante significativa, por cierto. A la hora de acumular méritos personales, no repara en nada.
El urbanismo es otra cosa. ¿Desde cuándo los ayuntamientos de toda España permiten hacer? Comenzando por las obras menores sin licencia y continuando por las pequeñas casitas para guardar aperos de labranza, que luego crecen más y más, hasta enormes campos de fútbol, podemos ver una ristra de infracciones imposibles de resolver. Tendría que haber salido alguien que pusiera firmes a todos los alcaldes, para que éstos impusieran la ley en todos los casos. Por mí, que se derribe o deshaga todo lo ilegal.
Antes o después, Fidel Castro se ha de morir, como todos. La diferencia consiste en que si se muere una persona normal nadie sale beneficiado y si se muere el dictador, es posible que algunos puedan salir de la cárcel y otros regresar a su tierra.


La lección de Ana Sullivan

El atraco

Una gran y silenciada figura

1 comentario:

Gaiar dijo...

Y tambien, si se muere Fidel Castro 11 millones de personas, o mas, podrian hablar de lo que se les ocurra sin sentir temor...