sábado, junio 25, 2005

Esclavas sexuales menores de edad

Una red de delincuentes introdujo a varias menores rumanas como esclavas sexuales. Noticias como ésta llegan de vez en cuando a los medios. Pero nunca se sabe quienes son los clientes. Y éste es el meollo de la cuestión. Parece ser que los beneficios son muchos y el riesgo, poco. La esclavitud, en el siglo XXI, es un asunto muy grave. Si además es sexual, pasa de castaño oscuro. Pero es que, además, las esclavas sexuales son menores de edad. ¿No se daban cuenta los clientes de que estaban con menores?
Todo apunta a que el tráfico clientelar era intenso. Digo era y caigo en la cuenta de que deben de haber más en funcionamiento. Debería decir, por tanto, es. ¿Por qué la policía no ha montado un dispositivo para saber quiénes son los clientes que hacen que a los secuestradores les resulte atractivo correr el riesgo? Sabiendo quienes son los clientes se puede seguir sus pasos y ello posiblemente llevaría a descubrir más sitios similares.

3 comentarios:

Tristany dijo...

Es evidente que se debe intensificar la persecución policial a todo tipo de mafias. Por las noticias que leo estos dias, parece que se están consiguiendo resultados, però, pregunto: no se ha sido demasiado permisivo durante los últimos años?.

Cascabel dijo...

es tan simple como la ley de la oferta y la demanda.. ¿porque la policia no piensa esas cosas? ..y efectivamente ataja el problema desde su origen??

Anónimo dijo...

SALUDOS VICENTES. DESDE EL TROPICO
http://zeniaregalado.blogia.com
Es un feo espectáculo mundial lo que ocurre con la niñez en el mundo. Millones de ellos son obligados en trabajar en edades en las que debían estar estudiando, pero aún si son usados como mercancía sexual. Creo que hay muchos mecanismos que motivan a incitan este fenómeno, la exaltación de las sbajas pasiones humanas, la pornografía y otros primos hermanos dan una imagen de los menores que no es la que debe ser. Ellos deben ser tratados y representados como monumentos sagrados y no para apetencias sexuales.