sábado, octubre 15, 2005

Dos kilos de amonal

Quienes están de acuerdo con eso de que alguien ha de varear el árbol para que otros recojan las nueces, son incluso peores que los etarras, si es que hay una categoría inferior a la de los etarras.
ETA es un engendro, un vómito de algún espíritu maligno, un detritus inmundo de alguna putrefacta alma en pena. Un etarra no debería tener más destino que la cárcel, ni más consideración que el desprecio unánime.
Unos trabajadores forestales han encontrado dos kilos de amonal que ETA tenía escondidos en un bosquecillo de la valenciana localidad de Chelva. Cuando se les pregunte a los dueños, si llega el caso, porque los han encontrado, es seguro que dirán que esos explosivos los iban a utilizar para defender a su patria. Esa simple idea es tan atroz que resulta sorprendente que ETA haya logrado sobrevivir durante tantos años en un lugar civilizado.
Una sociedad sana y con las ideas claras hubiera puesto todo su empeño en expulsar de sí y con la mayor rapidez semejante monstruosidad.
A la patria se la engrandece mediante la generosidad, el esfuerzo honrado y el desprendimiento.
Allí en donde se luche por un mundo mejor, más justo y más solidario, pueden contar conmigo. Esa es la patria a la que quiero pertenecer.



Noticia

SANGRE de revolución

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3 comentarios:

Domingo dijo...

Hola Vicente,

sólo decirte que estoy de acuerdo contigo. Si bien tus palabras me recuerdan a la ética protestante del trabajo, de la cual los etarras y sus congéneres no podrán quedarse con nada.

Poca ética les guía, ninguna medianamente civilizada. Poco trabajo duro en pos del bienestar de la gente en general, y de lo que tú consideres que es "tu gente", podemos apreciar en sus actos.

Y de protestante ... ni protestar podrán decir que hacen. El que compara el amonal con las palabras está volando las mínimas ganas que yo tuviera de escucharle.

Un saludo, Domingo.

Zuriñe Vázquez dijo...

Estamos en la misma patria, que es la patria mundial, ya diría que casi una utopia, pero hay que luchar por ello, !y con la palabra!un abrazo Vicente

Inchina dijo...

Como tú, yo creo que no existe ningún derecho, ni el de autodeterminación, ni el de independencia de una comunidad, que pueda anteponerse al derecho a la vida. Jamás habrá un fin que justifique ese medio.

Saludos