martes, julio 26, 2005

Multa de un millón de euros

Si la sociedad estuviera tan evolucionada como muchos creen, un discapacitado o minusválido no tendría, en muchos casos, demasiados problemas en su existencia diaria. Ocurre, sin embargo, que gran parte de las barreras con las que suele tropezar están puestas por la propia sociedad a la que pertenecen. Este hecho motiva que la Administración haya tenido que definir el concepto y destinar unas ayudas, que, por otra parte, no palian la situación. Simplemente, aminoran los efectos negativos
A todos nos gusta definirnos como seres humanos y ser llamados así, pero un discapacitado no debe hacerse demasiadas ilusiones con esta denominación. Pero ya no es sólo la propia sociedad, algunos de sus componentes más que otros, la que discrimina. También la misma Administración actúa sin contemplaciones. Esta es la noticia de hoy sobre el particular: El Ayuntamiento multará con un millón de euros el fraude de las tarjetas de parking de minusválidos.
Es una brutalidad. Un minusválido necesita un aparcamiento cerca de su domicilio. Debería bastar cualquier nota, para que todos los vecinos le respetaran el sitio. Necesita que sea el Ayuntamiento quien reserve su plaza. ¿Qué necesidad tiene de humillar hablando de posibles fraudes? ¿Cuándo algún Concejal o Diputado falta al trabajo o hace alguna barbaridad se le humilla? Cuando hablo de barbaridad me refiero a las medidas disparatadas que toman a veces y que nos cuestan dinero a los ciudadanos. O cuando deciden no reparar el motor que abastece de agua al parque de Marchalenes.
No deberían sancionar de ningún modo a los minusválidos por los supuestos que señalan. Todo lo más, suspender la reserva del aparcamiento hasta que regularice la situación.

1 comentario:

Carmen dijo...

Pues sí parece excesivo, a quienes deberían multar contundéntemente es a quienes se aparcan en los aparcamientos reservados para minusválidos sin serlo.