martes, noviembre 22, 2005

Savater y e-diciones Católicas

Tener al prójimo como a un enemigo potencia, suponerle intenciones perversas de antemano y, en definitiva, desconfiar por principios, son algunas de las conclusiones, muy alejadas de la fraternidad universal y del libre albedrío para optar entre el bien y el mal, que se extraen de la lectura de un artículo, destinado por entero a descalificar personalmente a Savater, firmado por Miguel Echeverría y publicado por e-diciones Católicas.



No, realmente Savater no destaca por su lógica, pues dice que a él lo que “le interesa son los derechos, los valores y los ciudadanos”. Pero incluso dejando a parte de a cuales derechos y valores se refiere, se plantea la cuestión de quien garantiza esos derechos y valores. Por ejemplo, suponiendo que uno de esos valores sea la libertad individual, ¿quien me garantiza que alguien más fuerte y más inteligente que yo no va a venir a esclavizarme y someterme?


Quien nazca más fuerte o más inteligente que la media está predestinado, entonces, a intentar subyugar a los demás. Para defender a los menos inteligentes o menos fuertes, el autor ha encontrado la solución (aunque vistas así las cosas, tampoco estaría mal, pienso yo, tenderles un puente de plata a los cerebros que emigran):



A mí se me ocurren dos posibilidades para esa garantía: la comunidad en la que vivo o un Estado. Pero un Estado, para no ser una imposición burocrática tiene que corresponderse con una comunidad. Por tanto, y necesariamente tiene que existir una comunidad como garantía de derechos y valores.



De modo que no es el Estado una forma de organizar la convivencia y de establecer unas leyes para ello. Los valores dejan de ser una opción personal y es la comunidad la que ha de garantizarlos.



Habría que explicarle a este señor que cada persona responde ante sí misma de sus valores, que no tienen el porqué coincidir con los del estado en el que vive y que España es tan respetable como pueda ser cualquier otra nación. Que las fronteras, aunque hoy en día sean necesarias, no dejan de ser injustas, porque nos separan en ellos y nosotros. Habría que explicarle muchas cosas más, pero me temo que sería lo mismo que predicar en el desierto.





Fomento no revisará sus obras en Valencia pese a los siniestros de Granada y La Pobla Llarga



Raimon actúa en el Palau



Otegi cree que el 'macrojuicio' es un gran obstáculo para el proceso de paz en Euskadi

También en Periodista Digital

3 comentarios:

yosipuedo dijo...

Saludos Vicente, Zenia desde el Caribe en:


http://imaginados.blogia.com

Nadie nace bueno o malo. Es la sociedad y las condiciones en que se desenvuelve cada quien en seres que construyen o destruyen.
Aunque existe cierto predeterminismo. Si alguien nace en un barrio marginal y crece de las más elementales condiciones para vivir, tiene más riesgos de caer en la delincuencia que aquellos que viven en otras situaciones. Aunque toda regla tiene su excepción.

Ikaru dijo...

Me parece que el autor no entendió lo que decía Savater. De todas formas, un artículo que empieza descalificando personalmente a alguien tiene muy poco estilo y si mucha rabia contenida. Cualquier excusa es buena para quitar crédito a alguien que consideras tu enemigo.

Zuriñe Vázquez dijo...

Efectivamente otra mente desierta, que últimamente abundan especialmente relacionadas con la iglesia apostólica-catolica y derechonas celebradoras de gobiernos dictatoriales. En fin más de lo mismo. Me gustría ver a Raimon, que pena, me has puesto los dientes largos. Un abrazo