lunes, septiembre 19, 2005

Dormir en un ataúd

Pensar en la muerte es tan natural como la vida misma. Todos acabamos por morir. Un ataúd podría ser un buen lugar para dormir, si no fuera por las estrecheces y deficiente ventilación, sobre todo en el verano. Pero, si quien duerme en el ataúd está en su casa, ello significa que renuncia voluntariamente a las comodidades del hogar. Y si además tiene la costumbre de reunirse con otros, para formar pandilla e ir a repartir palizas es porque no piensa en su propia muerte, sino en la de otros. Quien apaliza a alguien porque sí, en el fondo quisiera matarlo. Tratar de ahuyentar el temor a la muerte trasladándolo a otros es de cobardes. Una persona valiente, y el valor es la principal cualidad humana, sólo emplea la violencia, fisica o moral, en defensa propia.
Quien selecciona a sus víctimas entre personas a las que no conoce previamente, utilizando cualquier tipo de criterio para ello, es porque sabe muy poco del género humano. No sabe nada de sí mismo. La cárcel debería servir para que meditara sobre ello.

Uno de los neonazis detenidos dormía dentro de un ataúd en su vivienda de Burjassot

4 comentarios:

Zuriñe Vázquez dijo...

Los nazis y neonazis gustan de la destrucción humana y el sufrimiento de los otros. Es de lo que alimentan esas burdas y simples mentes. Un saluda. Está mejor así el blog.

Vicente Torres dijo...

Me alegro de que te guste el nuevo formato. En realidad, lo cambié para ver si sólo con ello se resolvía un problema que se me había planteado. No fue así y tuve que buscar otra solución.
Saludos,

Georgina dijo...

El culto a la muerte resulta lógico en quien desprecia a la vida.

Enrique dijo...

Un amigo mio tiene una funeraria y muchas veces ha contado que su a su abuelo le gustaba dar una cabezadita después de comer en uno de los ataudes de su nave. En concreto en uno que era bastante similar al que usaron con Franco porque decía que era muy cómodo.

Yo prefiero una cama.

Saludos