martes, marzo 07, 2006

Ciutadans de Catalunya

Dice Miquel Roca i Junyent, en La Vanguardia, que le parece muy bien que se haya creado el nuevo partido Citadans de Catalunya y enseguida se pone a hablar de Franco. Me parece a mí que si se acercara a su tumba y e hiciera abrir el ataúd, comprendería inmediatamente que no es probable que resucite ya. Y quizá también cayera en la cuenta de que ahora es muy fácil ser antifranquista, pero que mientras vivió el dictador, algunos partidarios debió de tener en Cataluña.
Sostiene que en Catalunya se puede ser anticatalanista y no pasa nada; pero sí ocurre, como demuestra el hecho de que a él le moleste tanto la aparición de ese partido. Y a su artículo me remito.
Explica que el nacionalismo no es hegemónico en Catalunya y resulta que allí es nacionalista hasta el Partido Socialista. Intenta convencer de que el nacionalismo no presiona y resulta que a los niños valencianos les obligan a estudiar catalán, cuando en nuestro Estatuto pone valenciano. Como se les vaya la mano, tendrán que estudiar catalán hasta los niños de Cádiz. En los tiempos que corren no es normal que haya tantos nacionalistas. Esa la prueba de que hay un problema en Cataluña, que viene de antiguo y que no se ha sabido resolver. Es lógico que los intelectuales se resistan a soportar este clima e incluso que algunos de ellos se hayan visto obligados a fundar un partido. El hecho de que a Roca le haya salido un artículo tan infumable, sin que le hayan saltado las alarmas de su cerebro, viene a indicar que su entorno está muy enrarecido por el nacionalismo. Por otro lado, su referencia al número de votos que pueda sacar Ciutadans de Catalunya está fuera de lugar. Tener más o menos votos no significa tener más o menos razón. Él debería saberlo.

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1 comentario:

pau dijo...

Pues yo pienso que se es más nacionalista pensando que existe el valencià como idioma que pensando que el catalán es el idioma.
Y no por una cuestión de manías, que no la tengo, sino por una cuestión de lógica intelectual.
El nacionalismo es maníaco y tiende a defender lo irreal e ilógico.
En Catalunya puede existir el anticatalanismo incluyente, el problema es el excluyente.