
Sería buena cosa que las autoridades monetarias le echaran imaginación a la lucha contra esta plaga. El primer ejemplo que se me ocurre y que a todas luces es descabellado, pero que puede servir para ilustrar lo que quiero decir con eso de la imaginación, es que el Banco Central Europeo podría invalidar sin previo aviso todos los billetes de 500 euros y sustituirlos por otros, con otro formato. Podría dar un plazo relativamente corto para que la gente cambiara los que tuviera en su poder y dejar abierta la posibilidad de hacer el canje fuera del tiempo reglamentario a quien pudiera justificar el retraso. Y hacer estas maniobras periódicamente, a intervalos de tiempo irregulares.
Colón, el impostor
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