lunes, junio 26, 2006

La soledad del juez

Alguien que habla en nombre de su partido se siente arropado. Por contra, un juez está solo. Se apoya en la ley, que interpreta, y sabe que se puede equivocar. El juez Grande Marlaska se enfrenta al terrorismo. La política tiene derecho a recorrer su camino, pero eso no implica la paralización de la justicia. Los etarras siguen bravuconeando, extorsionando y, definitiva, infringiendo la ley. Si el juez hace su labor, se le critica. Si algún partido político, pongamos el PP, saliera en su defensa, ello serviría para acusar al juez de actuar a su servicio. Hay que dejar solo al juez, entonces. Ha citado a algunos políticos del PNV y PSE ha acudido enseguida en su defensa. Pero cuando el juez los ha citado, será con alguna base. Hay que dejar solo al juez, pero hay que pedir al PSE que no se entrometa en su labor. El juez tampoco está conforme con los empresarios que pagan el impuesto revolucionario. Dar dinero a ETA es ilegal. Quienes han puesto esa ley no deben alarmarse si otros quieren hacerla cumplir. Los terroristas lo utilizan para preparar nuevas fechorías. Quien paga es porque teme a ETA. Conviene que también tema al Estado y que ETA sea consciente de ello.
Que venga luego Garzón y trabaje de otro modo no desautoriza el trabajo de Grande Marlaska, a quien debemos agradecer el celo en lucha contra algo tan brutal como el terrorismo.



Monse

Relato verídico

Por una sonrisa. Carmen Valencia

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